El trabajo encargado por el Instituto Enerxético de Galicia certificó más de 6.000 deficiencias en el millar de instalaciones inspeccionadas
Enmacosa detecta posibilidades de ahorro energético en el 90% de las calderas de los edificios gallegos
Pontevedra 14/02/12.- La implantación de mecanismos destinados a mejorar la eficiencia energética es la principal recomendación realizada por los técnicos de Enmacosa encargados de revisar un millar de instalaciones de calefacción, climatización y agua caliente en el marco de un estudio adjudicado por el Instituto Enerxético de Galicia (Inega) y que fue realizado en localidades de las cuatro provincias gallegas.
Se trata del tercer plan de inspecciones del Inega, una iniciativa encaminada a conocer el estado de las instalaciones térmicas y a difundir entre la población las condiciones en las que se encuentran. El trabajo lleva implícita la difusión de la importancia de mantener en buenas condiciones las calderas y otros elementos en lo referente a la eficiencia energética.
El Inega, organismo dependiente de la Consellería de Economía e Industria, encargó a la consultoría técnica la supervisión de los sistemas relacionados con la eficiencia energética, el registro oficial de las operaciones de mantenimiento de los elementos y el cumplimiento de los manuales de uso de las instalaciones de calefacción, climatización y agua caliente de más de cinco años de antigüedad y superiores a 20 kilowatios de potencia en calor.
Al carácter inspector del plan impulsado por la Administración autonómica hay que añadir el espíritu formativo: los titulares conocieron de mano de los técnicos el rendimiento de las instalaciones y sus deficiencias, e información sobre el reglamento aplicable, además de un acta de la inspección, un díptico y un CD sobre la eficiencia energética.
Combatir la pérdida de energía
Los especialistas de Enmacosa recomendaron, en aproximadamente un 50% de las inspecciones, la instalación de válvulas termostáticas en los radiadores de las viviendas. Estos aparatos regulan las emisiones de los calefactores y permiten controlar la temperatura de cada zona de la residencia, por lo que su uso repercute directamente en el consumo. Su utilización comporta un ahorro energético de entre un 10 y un 20%. La mayoría de las instalaciones revisadas presentan deficiencias que fueron evaluadas en función de la pérdida de energía.
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Independientemente, analizado cada uno de los mecanismos, los técnicos de Enmacosa procedieron a calificar de graves y leves los problemas detectados. Se computaron 1.872 del primer tipo, una cifra muy alta dada por el nivel de exigencia del Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE), y 4.770 del segundo.
El RITE considera grave, por ejemplo, que el número de registro de instalación no esté a disposición del personal que realiza el seguimiento, una falta, casi siempre circunstancial (la mayoría de los titulares simplemente no tenían en ese momento la documentación a mano), de la que se tuvo constancia en 909 ocasiones y que, por si misma, ya hace que el dictamen sea “condicionado”. En este sentido, los técnicos de Enmacosa pudieron comprobar que el estado de mantenimiento de las instalaciones analizadas es moderadamente satisfactorio, independientemente de que la eficiencia energética sea, la mayoría de las veces, mejorable.
Entre las deficiencias leves más comunes destacan los problemas de aislamiento de las calderas, tubos, accesorios y otros aparatos que se deben aislar cuando contenga fluidos a temperatura menor que la del ambiente en el que se encuentran o cuando ésta sea mayor de 40 ºC y estén en locales no calefactados (galerías, conductos técnico-montantes, aparcamientos, salas de máquinas, falsos techos, etc); en este caso se recomienda la reparación o sustitución de los elementos afectados para evitar pérdidas de energía.
La instalación de contadores, los controles de potencia para quemadores, la reparación de sondas y termostatos o la sustitución de elementos son otras de las recomendaciones a las que dieron lugar las inspecciones. Algunos de los mecanismos revisados se consideraron aptos, además, para contar con sistemas de energía solar de apoyo para la producción de agua caliente sanitaria. Es el caso de edificios con instalaciones térmicas comunitarias, viviendas unifamiliares o dependencias de las administraciones públicas (piscinas o pabellones, por ejemplo).
Controles según la antigüedad
Las inspecciones de eficiencia energética son ya obligatorias para todas las instalaciones de más de 15 años y 20 kilowatios de potencia en calor. Las que no alcancen esa antigüedad tienen de plazo hasta el 18 de marzo de 2015 para someterse a estos controles. Enmacosa cuenta con la autorización de la Xunta en Galicia para desarrollar estos trabajos y también está acreditada por ENAC.